La artrosis es una enfermedad crónica caracterizada por el desgaste y la degeneración progresiva del cartílago articular, lo que provoca dolor, pérdida de la movilidad normal y deformación. Las articulaciones más afectadas son las de las muñecas, los dedos de las manos y de los pies, las de los codos, los hombros, las caderas, las rodillas y los tobillos. La estimulación eléctrica provoca un incremento de la temperatura articular y una reducción de la presión y del volumen del líquido sinovial, así como del contaje de leucocitos. Son recomendables las aplicaciones después de un largo periodo de inmovilidad, por ejemplo, antes de levantarse de la cama. Las sesiones, pueden iniciarse en el método de media frecuencia a anchura y frecuencia variables , durante 20 o 30 minutos. En enfermos con musculatura espástica, prolongar el tratamiento a baja frecuencia en 2 Hz durante unos minutos más. Elevar la intensidad poco a poco hasta un punto tal que el paciente note una sensación de excitación indolora o hormigueo agradable en la zona afectada.
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